TEPOZTLAN,MORELOS.

Este lugar es uno de los que mas me gusta visitar pues, además de que es muy bonito, es muy tranquilo, no sé, se siente una atmósfera de paz y de calma, pero a la vez de mucho misterio, aparte de que me encantan las típicas nieves de sabores exóticos (mi favorita:higo con ginebra, que por cierto solo una vez la encontré), las historias de ovnis y extraterrestres que cuentan que suceden en ese lugar y el cerro del Tepozteco, que aunque chiquito, pero bastante pesadito para subirlo.
Una de las cosas que me llaman mucho la atención son los puestos que ponen en el centro, me parece que solo están los domingos, pero se ven padres en cuestión de que le dan mucha vida al lugar, ya que los colores de las mercancías son realmente llamativos, ahí venden artesanías mexicanas, y también hay muchas cosas de la India, es curioso, pero hay locales en los que parece uno cambiar de dimensión, como si al entrar pasara uno al otro lado del mundo y se encontrara en una tienda de la India o alguna ciudad del Oriente, pues se pueden encontrar "bindis", ropa de la India, incienso, velas aromáticas, música, imagenes de Buda, pirámides para meditar y en algunos lugares hasta hacen masaje shiatsu por una o media hora. Realmente es un lugar muy interesante.
En el mercado municipal, se pueden encontrar varios puestos de comida, de la cual mi favorita hasta el momento han sido las quesadillas de todo tipo, ahí probé por primera vez la quesadilla de chapulines, tenía mucha curiosidad y, como generalmente me gusta probar al menos una vez para que no me cuenten, pues me comí una de chapulines con queso, aunque sinceramente...no me gustó, sobretodo porque los chapulines crujen al morderlos y raspan el paladar y, no es que tengan un sabor exquisito, en realidad me supieron un poco amargos.
No sé cuantas veces habré visitado ese lugar, pero recuerdo que la primera vez que fui fué con Víctor, ese día subimos el Tepozteco y nos dimos una cansada espantosa, pero la contrarrestamos con unas deliciosas quesadillas del mercado, recuerdo que esa vez era sábado, y después regresamos una o 2 veces no recuerdo, y creo que una de ellas me fui de pinta, también fuí con una compañera de TAESA, al parecer también de pinta, con Leticia Mireles, esa vez también subimos el cerro y nos echamos unas nieves, y una vez fui con mi cuñado Marco, con Vero, con mi mamá y con Víctor, esa vez intentamos subir el cerro pero no se pudo porque era día festivo y estaba hasta el gorro, tanto, que decidieron bloquear la entrada para evitar aglomeraciones y accidentes en el trayecto. Claro que todas las veces no pueden faltar las deliciosas quesadillas, ni las exquisitas nieves.
Ojalá pueda regresar algun día no muy lejano a ese lugar mágico y misterioso.


2 Comments:
Mira tú. He ido algo así como dos (o tres a lo mucho) a este lugar de México. No he apreciado su belleza como tú. Creo que tiene que ver con cómo he vivido esas experiencias... tus compañeros de viaje resultan básicos para el disfrute... ¿no? :-D
9:13 PM
Eso sí es definitivo, creo que con quien mas lo he disfrutado es con Víctor, nos acoplamos bastante bien para viajar y compartimos muchas cosas.
9:25 AM
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