Friday, June 09, 2006

VIAJE A ALASKA/ Introducción/Día 1 vuelo y embarque

Es curioso, pero originalmente mi destino era Turín,Italia, para visitar a mi hermana, sin embargo esta oportunidad se me presentó de pronto porque mi mamá iba a realizar un tour con un grupo por las Montañas Rocallosas y tenía una extensión de 7 días para un crucero por Alaska, asi que, después de pensarlo un poco, decidí tomar ese crucero, solo la extensión porque no tenía ni días de vacaciones ni dinero suficiente para hacer el viaje completo con ella.

Pues bien, la cosa comienza así:

Día 1 28/MAY/06

En el vuelo de viaje redondo viajé sola, volé por Mexicana, vuelo directo sin escalas a Vancouver, e iba a alcanzar a mi mamá en el puerto de Vancouver, que se llama “Canada Place”.

Víctor muy lindo me acompañó al aeropuerto para abordar el vuelo de Mexicana 980, que salía a las 7:15am, por lo que estuvimos en el aeropuerto desmañanados, desde las 4:45am. Nos la estábamos pasando muy bien hasta que llegó el momento de partir. Era el primer vuelo internacional que realizaba sola, por lo que me encontraba un poco nerviosa, aunque confiada porque la aerolínea era mexicana. Finalmente subí al avión y ocupé mi asiento. En ese vuelo viajaba también un grupo de chamacos como de 10 años de edad, de alguna escuela e iban a hacer un intercambio en Vancouver. Ya se imaginarán la lata que dieron los condenados, se removían en el asiento como si tuvieran hemorroides, platicaban de esquina a esquina y de atrás hacia delante, le tocaban el “botoncito” a la sobrecargo cada 5min para preguntar que hora era, cuanto faltaba para llegar y para pedir vasos de agua a cada momento, la pobre tenía una cara de: “mugrosos escuincles!” pero pues que le quedaba. Hubo un momento en el que, como estaba yo en el asiento del pasillo, me pedían permiso para ir al baño, cambiarse con su cuatito de lugar, etc, hasta que finalmente, llegó un momento en que lejos de llegar a hartarme de esos chamacos, comencé a disfrutar de las tonterías que decían, me logré mimetizar mentalmente y hasta casi yo suelto una carcajada con las burradas que se les ocurrían, de esa forma mi vuelo fue mucho mas placentero. (qué otra cosa podía hacer jaja!)

Finalmente llegamos a Vancouver a las 11:00am, el aeropuerto es pequeño pero lindo, al bajar del avión hay una sala muy bonita en donde hay un río artificial, algunos tótems y sonido ambiental de pajaritos, realmente se siente uno agusto de llegar ahí. Posteriormente, la migración, me entrevistó una chava canadiense que de lejos parecía enojona y me ponía algo nerviosa, pero al llegar me dí cuenta que era bastante agradable e incluso se disculpó por no hablar español (cosa que, por cierto, los gringos no harían ni por equivocación).

No pasé revisiones de ninguna índole, mas que los rayos X acostumbrados, no me abrieron mis maletas, ninguna molestia, todo perfecto, afortunadamente. Pasando migración recogí mi maleta y al salir de esa área, se encontraba ya una persona con un letrero de la naviera “Norwegian Cruise Line”, quien muy amablemente me llevó al mostrador de su compañía para revisar mi boleto del barco, de inmediato etiquetaron mi equipaje y me llevaron al andén del autobús que nos transportaría al “Canada Place” a todos los que llegáramos por avión a esa hora aproximadamente. Esperamos mas o menos como media hora mas a que llegara el autobús. Nos juntamos 25 personas, de quienes era la única latina, lo cual me hacía sentir un poco extraña pues algunos me miraban mucho, además de que, cuando llegué, tenía frío y me puse una bufanda, y algunos incluso se empezaron a reír porque venían hasta en short y playera, sin embargo yo recordé aquella frase que dice: “ande caliente: ríase la gente”, y no los pelé, aunque confieso que me resultó un poco incómodo.

Para evitar esa incomodidad, crucé algunas palabras con un viejito gringo muy agradable, lo cual me relajó bastante, hasta que por fin llegó el autobús, el cual abordamos de inmediato. El chofer era canadiense, muy amable también, y nos dio un pequeño tour por la ciudad, nos narraba toda la historia y los trabajos que se estaban realizando, pero el cuate hablaba a mil por hora y no paraba de hablar ni para tomar aire, así que llegó un momento en que mi mente se saturó y se bloqueó, así que comencé a pensar en otras cosas menos en lo que decía, si acaso de pronto oía que decía “to the right, to the left, in front of...” pero después de un rato la verdad yo lo que quería era que ya se callara!. Sin embargo, Vancouver me pareció una ciudad preciosa, se siente de inmediato que uno entra al primer mundo, unas casas hermosas!, cada una con un jardín muy bonito y las calles, los semáforos, todo en excelente estado, edificios altos sin llegar a rascacielos, muy padres construcciones en general, calles y banquetas amplias, poco tránsito, bueno, tomando en cuenta que llegué en Domingo, se siente bastante espacio vital y una sensación muy agradable estar ahí, definitivamente me quedé enamorada de Vancouver.

Finalmente llegamos al Canada Place, en donde también se encuentra el WTC, pero yo tenía en mente que el autobús nos dejaría afuera de este edificio y luego nos dirigiríamos al barco con nuestras maletas, sin embargo no era así como funcionaba el asunto!. Yo jamás me había subido a un crucero, asi que no tenía la menor idea de lo que pasaría. Lo que sucedió es que el autobús, en lugar de dejarnos donde yo creía, de pronto se metió a un paso a desnivel y pasamos por debajo de el WTC, hasta llegar a una reja que bloqueaba la calle y tuvieron que abrir para que pasáramos!, yo estaba como las caricaturas, con signos de admiración en la cabeza porque no sabía a donde diablos nos estaban llevando, me daba la impresión como si estuviéramos entrando a una cárcel o algo así. Una vez que el camión se detuvo y el chofer nos dijo “enjoy” y quien sabe que más, nos bajó ahí, me parecía a mi a medio camino, en un lugar feo rodeado de postes, pisos de concreto y tuberías. Descargaron el equipaje del autobús y mis maletas no estaban, por lo que pregunté al chofer qué onda con mis maletas, y ya me explicó que me las entregarían en el barco. Ah ok, respiré un poco pero siempre con la preocupación que las maletas no se perdieran. Luego la cosa estuvo peor, nos metimos en un lugar que tenía el aspecto de una lavandería de hotel, pintado todo de blanco, nuevamente las tuberías al descubierto y los pisos lisos de concreto, hasta cierto punto me parecía un tanto tenebroso, pues no había ni una sola ventana y yo tenía la angustia de no saber a donde conducía ese pasillo donde, por cierto, todos se fueron formando para una revisión. No tenía yo la menor idea si la revisión era de la aduana, de migración, del barco o de que diantres!, ya que haría nuevamente un cambio de país (USA). Ahora entiendo que era para salir de Canadá y entrar a territorio gringo. Pasé esa revisión, pasé a otra área del puerto y de pronto la gente comenzó a caminar cada vez mas rápido, y pues yo seguía a la bola sin saber que pasaba, finalmente llegué al origen de este apuro: había un empleado del puerto apresurando a la gente y preguntando su nacionalidad para repartirlos a los lugares correspondientes. El lugar mejoró como en un 10%, pero en fin, pasamos a una sala con muchas sillas plegables para llenar las formas de migración gringa, pero mi mamá no estaba, ninguna de las 2 conocía el lugar y no sabíamos donde encontrarnos.

El muy burro del agente de viajes que nos atendió desde México nos mal informó y nos dijo que si no nos documentábamos juntas para subir al barco, no lo podríamos abordar, por lo cual pasé un sufrimiento realmente innecesario, ya que yo con toda tranquilidad pude haberme documentado y subido al barco sin problema y ver a mi mamá en la cabina que nos correspondía con toda la calma del mundo, pues ya teníamos cabina asignada, pero yo pensando en lo que dijo el agente de viajes, no me documenté pensando que si mi mamá llegaba por su parte, no podría hacerlo. Como no había ni una ventanita ni sabía yo donde estaba ni tenía forma de ubicarme, pregunté si podía salir, me dijeron que no había problema pero que me revisarían de nuevo. Yo con tal de salir de ahí y quitarme la claustrofobia, no me importaba pasar de nuevo por el proceso. Salí a la superficie, que estaba 2 pisos arriba y de churro conocí un poco del WTC, el Canada Place desde afuera y di una vuelta por ahí a ver si veía algun grupo de turistas. Vi varios camiones de grupos de turistas que bajaban con maletas, pero del grupo de mi mamá ni sus luces, asi que volví al lugar en donde estaba y pregunté a un empleado del puerto, al fin me dio la clave: todos los grupos en tour llegaban por la parte de abajo, lo cual me tranquilizó bastante, regresé de nuevo al lugar por donde salí y al llegar a la parte de migración, me estaban revisando el equipaje de mano cuando ví a lo lejos las etiquetas color verde fosforescente que nos proporcionó la agencia “Viajes Tlatelolco” para identificar nuestro equipaje. Casi señalo al grupo como “Lahr” en la película de “El Cavernícola”, cuando lo sacan del bloque de hielo y se le aparece el monstruo y lo señala con desesperación, jajaja! Corriendo que alcanzo al grupo, pregunté por mi mamá, y finalmente una de las personas me indicó desde lejos donde estaba. Puf!, al fin la había encontrado!, sé que suena absurdo pero de pronto me venían pensamientos de que tal vez nunca la volvería a ver. Deveras que qué tonterías piensa uno cuando está nervioso!. Y todo por el estúpido agente de viajes, pues al pasar a documentarnos para subir al crucero, resultó que para nada era necesario que nos documentáramos las dos al mismo tiempo. Yo tranquilamente me pude haber documentado y visto a mi mamá en el barco!!!. En fin!, una vez que el alma me llegó al cuerpo (y al parecer a ella también), pasamos al puente para abordar el barco y nos tomaron la primera impertinente (por la situación) foto del viaje. Bueno, finalmente abordamos el barco, nos dieron nuestras tarjetitas para embarcar y desembarcar, y tambien funcionan como llaves para la cabina. Nos dirigimos a ella, ya estaba ahi nuestro equipaje, y de inmediato fuimos a comer, al menos yo tenía mucha hambre. Primer buffet estilo "atasqueishon" como diría Mariana, conocimos el barco y finalmente fuimos a cenar con todo el grupo (a fuerza porque ya no queríamos comer nada), y por fin nos dirigimos a nuestra cabina a dormir como piedras.

2 Comments:

Blogger Mariana said...

Me encuentro con este texto larguísimo que debe ser una joyita. Ahora lo leo con calma y comento como Dios manda un poco más tarde.

2:46 PM

 
Blogger Mariana said...

This comment has been removed by a blog administrator.

2:49 PM

 

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